miércoles, 13 de diciembre de 2017

pese a las lluvias

mis carnes me han esquivado estas semanas.
sin afecto, sin deseo, dejaron de sentirme. 
he estado arrastrando sus sombras, pese a las lluvias.

pero esta tarde, con Lisístrata de fondo, he decidido meterme en la ducha.

la piel estaba fría aunque sólo me he dado cuenta cuando el agua, templada,
ha empezado a caer.  y entonces he sonreído muy fuerte. 
tanto, que me he asustado.

qué gusto el abrazo del calor en ese manto líquido,
qué gusto sentir los músculos mientras volvían a sus células. 
qué gusto estar viva, tener una ducha propia, un cuarto propio.

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