miércoles, 25 de octubre de 2017

La brisca y el dragón

I bet that you look good on the dance floor
I don't know if your looking for romance or
I don't know what you're looking for
Alex Turner


Atravesó bosques, murallas, delirios,
pasó hambre, sed; superó el dolor de los huesos,
los músculos quebrados.
Ella, cabello platino, presa en la torre más alta,
le esperaba para poder empezar
el resto de sus vidas, comer perdices, 
quizás algo de sushi medieval.
A pie, a caballo, a rastras,
por más de 7 principados.
Frío, lluvia, roedores y sus rabias.
Leones, tigres, algún demonio,
se cruzaron en su camino.
Le costó horrores superar la fiebre,
las ganas de abandonar.
5 meses a la intemperie pero 

el cielo se abrió por fin. Llegó.

Al abrir la puerta, allí estaba:
echando una brisca con el dragón,
tan feliz, tan tranquila.
Que no, que nadie le había llamado,
que se marchara y 
dejase a las mujeres en paz.

domingo, 22 de octubre de 2017

La tristeza es amable.

La tristeza es amable.
La tristeza te permite dormir.
La tristeza te hace humana.
Sin convulsiones ni temblores,
es más sencillo no asustar a los demás,
salir a la calle.
 
 
La tristeza es amable.
La tristeza te permite dormir,
pensar, leer.

jueves, 5 de octubre de 2017

Hipermovilidad/Hipomovilidad vertebral


Para C. M.

Resulta que las vértebras de mi cuello son anormales.
Resulta que unas, la mayoría, se han echado a dormir
mientras otras, unas pocas, están haciendo todo el trabajo.
Resulta que mi cuello y mi espíritu tienen demasiado que ver.


Hace tiempo sé que los nervios lo bloquean. En una primera fase ansiosa
los músculos se agarrotan, me siento un gato escayolado.
En la segunda, la tensión se acumula y una bola de grasa nace en el interior de la garganta. 
Se queda ahí: atragantándome sin asfixiar. No, del todo.

Hace tiempo que sé también, que estos nervios tienen consecuencias reales, 
musculares, físicas, respiratorias, dermatológicas, cardíacas.
Que me estoy matando yo sola y poco puedo hacer
mas que resistir, resistirme, aguantar el daño que me inflijo.

Resulta que las vértebras de mi cuello son tan anormales
como mis flujos de angustia y estabilidad. Resulta que un fisioterapeuta
puede ayudarme con los efectos pero no con la bilis,
con el absurdo dolor interno que detono cada día.

Resulta que unas son hipermóviles y otras, hipomóviles. 
Resulta que yo funciono así, cada parte de mi anatomía funciona así:
en una atrofia que me permite seguir con dolor, 
seguir sin llegar a ningún lado.